Entender lo que viven es el primer paso para protegerlas durante la temporada de calor.
Para la mayoría de nosotros, el verano significa días más largos, vacaciones y tiempo en familia. Sin embargo, para una persona que vive con Alzheimer, las altas temperaturas pueden representar un riesgo importante para su salud.
La enfermedad no solo afecta la memoria; también altera la forma en que el cerebro interpreta señales básicas del cuerpo. Esto significa que un adulto o adulto mayor con Alzheimer puede no darse cuenta de que tiene calor, no sentir sed o no expresar que se encuentra mal. Por ello, durante esta temporada necesitan mayor atención y supervisión.

1. El cuerpo deja de percibir el calor correctamente.
Uno de los efectos menos conocidos del Alzheimer es la alteración de la termorregulación, es decir, la capacidad del cuerpo para reconocer si hace frío o calor.
Esto puede provocar situaciones que parecen extrañas para la familia, como querer usar un suéter grueso en pleno verano o negarse a buscar sombra cuando el sol es intenso. No se trata de una decisión consciente, sino de una consecuencia de la enfermedad.
Por ello, es importante ayudarles a elegir ropa ligera, mantener espacios frescos y evitar la exposición al sol durante las horas de mayor temperatura.
2. La deshidratación puede pasar desapercibida.
Muchas personas con Alzheimer no sienten sed o simplemente olvidan beber agua. Esto aumenta considerablemente el riesgo de deshidratación, especialmente durante una ola de calor.
La mejor estrategia es no esperar a que pidan agua. Ofréceles líquidos varias veces durante el día, incluso si dicen que no tienen sed. También pueden ayudar alimentos ricos en agua, como frutas frescas, gelatinas o caldos ligeros.
Una hidratación adecuada puede prevenir complicaciones importantes y mejorar su bienestar general.
3. El verano también puede aumentar la confusión.
Las vacaciones suelen traer cambios de rutina, visitas familiares, más ruido y ambientes diferentes. Aunque para muchos esto resulta agradable, en una persona con Alzheimer puede generar desorientación, ansiedad e incluso miedo.
Mantener horarios similares para las comidas, el descanso y la medicación ayuda a reducir estos episodios. Si hay reuniones familiares, procura que tengan espacios tranquilos donde puedan descansar cuando lo necesiten.

4. Irritabilidad y agotamiento.
El calor excesivo también puede provocar fatiga, mareos, dolor de cabeza, irritabilidad o cambios repentinos de comportamiento. En ocasiones estos síntomas pueden confundirse con un avance de la enfermedad, cuando en realidad son consecuencia de la temperatura.
Si notas que tu familiar está más inquieto, somnoliento o confundido de lo habitual, revisa si tiene calor, ofrécele agua y procura llevarlo a un lugar fresco y bien ventilado.
La importancia de no dejarlos solos.
Durante el verano, una persona con Alzheimer puede necesitar más apoyo del habitual. Supervisar su hidratación, recordar la toma de medicamentos, acompañarla durante el día y detectar cualquier cambio a tiempo puede marcar una gran diferencia.
En Visiting Angels® México, nuestros Caregivers están capacitados para acompañar a adultos y adultos mayores que viven con Alzheimer, brindando atención personalizada, supervisión constante y apoyo emocional tanto para ellos como para sus familias.
Porque cuando alguien vive con Alzheimer, cuidar de los pequeños detalles puede prevenir grandes complicaciones.
Este verano, ayúdalos a vivir la temporada con mayor seguridad, tranquilidad y bienestar. En Visiting Angels® estamos para acompañarte en cada paso del camino.

Visiting Angels® es más que una enfermera a domicilio; somos líderes en el cuidado al adulto mayor en casa, brindando servicios personalizados y compasivos.

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